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Porque quiero más día a día

Y hoy es

viernes, 7 de mayo de 2010

Sabores argentinos. Asado a la parrilla.

Mayo es el mes de la Patria en Argentina.
Este año se cumplen 200 años de aquel primer grito de Libertad, el 25 de Mayo de 1810.
Y como estamos de fiesta, tenemos  la excusa perfecta para reunirnos en familia y disfrutar de una comida típica y tradicional.
Aparte del fútbol, el tango, el mate, el dulce de leche ...., la comida que mejor representa a los argentinos es el asado. Y de esta especialidad de la gastronomía argentina, voy a escribir hoy.


En la parrillada se empieza con una empanada, luego es el turno del choripán y la morcilla y los primeros vasos de un buen vino tinto, para seguir con el queso y las achuras antes de que hagan su aparición los distintos cortes de carne, vacío, asado de tira, entraña, matambre, pollo, etc.
Estos son los pasos a seguir para hacerlo bien rico:
Se prepara un fuego con abundante leña o carbón, bien encendido, hasta que forme brasas. 
Se coloca la carne (salada con sal gruesa) en la parrilla.
Luego, lentamente, debajo de la parrilla o asador, se le van agregando brasas, primero alrededor de donde está colocada la carne, y luego en el centro , para ir calentando poco a poco la carne, pues se debe ir cocinando despacio, sin arrebatar.  Cuando la parte de arriba de la carne comienza a entibiarse bien, es que ya está a punto de dar vuelta los cortes. Se asan de ese lado un buen rato más... Y a comer!!!
En casa acostumbramos a reunirnos los domingos alrededor de la parrilla, desde ya quedan todos invitados!

miércoles, 5 de mayo de 2010

Entre pizarrones, tizas y amor...1


Suena la campana y marca estridente el fin de la jornada. Rápidos y bulliciosos, los últimos en salir al patio, se mueven con la mezcla de cansancio y alegría en el rostro.  Dirijo mis pasos hacia la puerta cuando la voz de Luciano sentado todavía, se distingue del resto y suena agobiada por el peso de la tarea que lleva a su casa:
-¿Seño, por qué nos vas matando de a poquito?

domingo, 2 de mayo de 2010

María Callas, La Divina.


María Callas fue una de las cantantes de ópera más reconocidas y versátiles del siglo XX. Su vida privada, unas veces polémica y otras dinámica, fue tan fascinante como su trayectoria artística.


Nacida en Nueva York pero de origen griego, Callas fue famosa por su peculiar voz y sus variados registros que le permitían realizar multitud de papeles en óperas.
La década de 1950 fue la de sus extraordinarios triunfos: en absoluta plenitud de sus medios vocales, protagonizó veladas inolvidables, muchas de ellas conservadas en documentos fonográficos de inestimable valor, en las que encarnó los grandes papeles del repertorio italiano belcantista y romántico para soprano.
Además, inició la recuperación de algunas obras olvidadas de autores como Cherubini (Medea, una de sus creaciones más impresionantes y cargadas de dramatismo), Gluck (Ifigenia en Tauride), Rossini (Armida) o Donizetti (Poliuto), práctica esta que sería imitada por otras insignes sopranos como Joan Sutherland o Montserrat Caballé. En esos años, el director de cine y teatro Lucchino Visconti firmó para ella algunos de sus montajes más importantes, como La Traviata que pudo verse en 1955 en la Scala de Milán o la Anna Bolena que en la misma escena se representó en 1957.
Su vida personal, sin embargo, distó mucho de ser afortunada: su primer matrimonio (1949) con el empresario G. B. Meneghini se rompió al cabo de diez años, y su posterior relación con el millonario griego Aristóteles Onassis tampoco le aportó la felicidad ni la estabilidad necesarias para proseguir su carrera.
Su muerte repentina, a causa de un ataque cardíaco, dejó un hueco en el mundo de la lírica que ninguna otra soprano ha sido capaz de ocupar.
La seducción de su voz, nos sigue fascinando aún hoy, a treinta y tres años de su muerte.