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sábado, 23 de enero de 2010

Evo Morales. Ceremonia ancestral en Tiwanaku


La “ley cósmica que nos dejaron los antepasados”, según el reelecto Evo Morales, presidente boliviano, ahora plurinacional, incluye tres mandamientos: “Ama Sua (no seas ladrón), Ama Qella (no seas mentiroso) y Ama Llulla (no seas ocioso)”. Deberían grabarse en piedra sobre las fachadas de numerosas sedes oficiales aquí y en América latina para restablecer el prestigio de la política, por ahora muy deteriorado en la consideración pública, a partir de la estricta aplicación de esas normas éticas.

La ciudad ancestral de Tiwanaku, cuna de la cultura andina, recibió al hijo dilecto del estado plurinacional de Bolivia para investirlo, en el marco en una ceremonia ancestral, de la autoridad completa de un apu mallku— y poner al presidente Evo Morales en posesión espiritual del nuevo mandato.
La nueva Constitución boliviana establece que “el Estado respeta y garantiza la libertad de religión y de creencias espirituales, de acuerdo con sus cosmovisiones. El Estado es independiente de la religión”.
Durante la ceremonia que combinó la imposición de mando con la bendición ancestral, dos niños entregaron al Presidente dos bastones de mando: uno representaba el poder y el otro, el equilibrio.
Dentro de la cosmovisión andina, declaró el historiador aymara Fernando Huanacuni, el equilibrio es un don espiritual que debe acompañar a un líder elegido por la vida y la naturaleza. Esta aptitud es entregada por los dioses y por los ancestros.
Los pueblos originarios de América, reunidos en el Encuentro de Pueblos Indígenas de Abya Yala desde el día 20, asistieron a través de los mallkus, amautas y líderes indígenas de todo el continente para apoyar y celebrar con su presencia la nueva asunción de un presidente indígena. Para muchos esto representa el resurgimiento de una nueva América, la verdadera revolución en la que tanto “los originarios históricos como los contemporáneos” –como dijo Morales”, se vean reflejados en un presidente, un verdadero poder investido por el pueblo.
La presencia de mandatarios, cancilleres, autoridades diplomáticas y personalidades del mundo entero, como la Premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchú, acompañaron con su presencia la verdadera fiesta popular protagonizada por alrededor de cincuenta mil personas, que tras la ceremonia continuó en la Plaza de la ciudad de Tiwanaku.
La esperanza de los “morenos hijos del sol” de América se renueva con la asunción de Evo Morales y el mundo posa su vista en el nuevo Estado Plurinacional de Bolivia.