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sábado, 28 de agosto de 2010

Hasta luego.

Por dos o tres meses voy dejar de publicar en mis dos blogs. Un problema de salud familiar requiere mi tiempo, mi atención y mi dedicación. Voy a seguir visitándolos de tanto en tanto,  les dejo un gran abrazo y un hasta prontito. Me despido con los versos de un gran poeta .


Soneto da Fidelidade (Vinícius de Moraes)
E tudo, ao meu amor serei atento
Antes, e com tal zelo, e sempre, e tanto
Que mesmo em face do maior encanto
Dele se encante mais meus pensamentos

Quero vivê-lo em cada vão momento
E em seu louvor hei de espalhar meu canto
E rir meu riso e derramar meu pranto
Ao seu pesar ou seu contentamento

E assim quando mais tarde me procure
Quem sabe a morte, angústia de quem vive
Quem sabe a solidão, fim de quem ama

Eu possa me dizer do amor (que tive)
Que não seja imortal, posto que é chama
Mas que seja infinito enquanto dure

Soneto de la Fidelidad (Vinícius de Moraes)
En todo, le seré a mi amor atento
Antes, y con tal celo, y siempre, y tanto
Que incluso en frente del mayor encanto
De él se encante más mi pensamiento.

Quiero vivirlo en cada momento
Y en su loor he de esparcir mi canto
Y reir mi risa y derramar mi llanto
Ya para su pesar o su contento.

Y así, cuando más tarde me procure
Quizás la muerte, angustia del que vive
Quizás la soledad, fin de quien ama

Pueda decir del amor (que tuve):
Que no sea inmortal, puesto que es llama,
Mas que sea infinito mientras dure.



Mientras... viene llegando  la primavera, feliz primavera en el corazón para todos!

martes, 10 de agosto de 2010

Cumplimos un año, muchas gracias!

Hoy  mi blog cumple un año.
Me gusta mucho cumplir años y sobre todo festejarlos. Sería hermoso poder abrazar y brindar con cada uno de los que pasaron y me dieron generosamente su tiempo leyendo una entrada y regalándome un comentario. 
Recuerdo cuando comencé, tenía necesidad de comunicación, de transmitir cosas que siento, que me gustan, que me importan o que me preocupan y que alguien se interesara en ellas... Y de a poquito, uno a uno fui conociéndolos, me costó,  entraba a los blogs una y otra vez porque se me mezclaban nombres,  avatares, perfiles,  títulos de blogs... 
Hoy me encuentro aquí, en este lugar a donde llegué caminando con ustedes, pendiente de cada uno, esperando sus publicaciones y sus comentarios, viéndolos también crecer, sintiéndolos muy cerca... 
Yo siempre digo que el amor viene después del conocimiento, no se puede amar lo que no se conoce, y yo puedo decir que después de un año, los conozco y los quiero...




Les dejo el fragmento de un poema de Fernanda de Castro

ALEGRIA
(fragmento)

De cada cicatriz
yo pude hacer un día
no dolor, ni tristeza, ni nostalgia,
sino heroica alegría. . .
Alegría sin causa, alegría animal,
que ningún mal
puede vencer. . .
Loco placer
de respirar.
Alegría brutal y primitiva
de estar viva,
feliz o infeliz
pero bien agarrada a la raíz.
¡Alegría!
¡Alegría!
Alegría de sentirme cada día
más cansada, más triste y dolorida,
y cada vez amando más la vida. 

Y con esa alegría hoy brindo por la salud y la felicidad de todos nosotros, un fuerte abrazo!

jueves, 20 de mayo de 2010

Entre pizarrones, tizas y amor...2


La clase de Práctica del Lenguaje se desarrollaba en medio de un agradable clima de trabajo.
Los chicos contaban en sus carpetas la historia de Tomás y su papá, que habíamos leído en clase.
Luciano me muestra su trabajo.
-Tenés que relatar en tercera persona, él no es tu papá.
-¡Sí!, ¡es mi papá!
- ¿Cómo?
-  Bueno... ¡se parece!

miércoles, 5 de mayo de 2010

Entre pizarrones, tizas y amor...1


Suena la campana y marca estridente el fin de la jornada. Rápidos y bulliciosos, los últimos en salir al patio, se mueven con la mezcla de cansancio y alegría en el rostro.  Dirijo mis pasos hacia la puerta cuando la voz de Luciano sentado todavía, se distingue del resto y suena agobiada por el peso de la tarea que lleva a su casa:
-¿Seño, por qué nos vas matando de a poquito?

martes, 15 de diciembre de 2009

¡Hasta el año que viene!

Amigos, voy a tomar un descansito de la computadora en estas fiestas ya que son bastante ajetreadas de por sí. Un beso grande para todos y ¡hasta el 2010!


viernes, 25 de septiembre de 2009

La Escuela Normal

















Caminaba agitando sus largas y prolijas trenzas. Con pasos seguros recorría el sendero que la llevaba al pueblo, lo reconocía sin dudas pese a sus siete años recién cumplidos, iba sorteando piedras y espinos que sus pies descalzos podrían lastimar.

Era menuda, vivaz, con su mirada esquiva de niña criada en el monte que recorría a lomo del caballo que con su hermano a la siesta salía a montar. Siestas de juegos, de risas, de tallar las iniciales de ambos en las cortezas de los árboles: E y R. De charlas confidentes y aventuras que casi siempre terminaban con la reprimenda de la abuela que adivinaba sus travesuras.

Y atravesaba la plaza con pasos ligeros, ya estaba a la vista, faltaba poco. La esperada ceremonia de todos los días. El frente de la Escuela Normal se mostraba ante sus ojos vivaces y deslumbrados como la primera vez que lo vio, gigante en dimensiones e importancia.

Como todos los días, su pensamiento se alejó en el tiempo y se vio con el guardapolvo blanco y sus trenzas negras subiendo las escaleras y entrando a ese mundo de letras, historia, sueños y poesía de donde saldría un día convertida en maestra. Pero era tarde y la señora no quería esperar, había mucho por hacer en esa casa donde ella era la chinita que ayudaba en los quehaceres.

El tiempo pasó y las puertas de la Escuela Normal siguieron cerradas para ella, pero jamás abandonó su sueño… alguna vez iba a poder estudiar.
Y cortó sus trenzas con moños azules que guardó en un cofre, junto con la infancia que había perdido.

Sentada en la máquina, mientras cosía guardapolvos blancos, y juntaba ahorros para los que ya éramos cuatro para alimentar, no abandonaba los pensamientos que la habían acompañado toda su vida.

Y pedaleaba con la fuerza de sus convicciones y sus anhelos, y en cada puntada la realidad que golpea a los débiles, tomaba sus manos y la acercaba a sus sueños hasta hacerlos cumplir: yo, su hija, soy Maestra.

Cris

viernes, 18 de septiembre de 2009

LLueve


Llueve sobre Buenos Aires, lejos de la melancolía que una mañana solitaria trae, el rumor del viento en la ventana y ese palpitar de vida sobre las hojas en el jardín bendicen este día para mí. Aunque esta lluvia sea furiosa y el viento golpee con fuerza, aquí estoy lista para emprender un nuevo día.
Y salgo apretando fuerte el paraguas que el viento quiere hacer volar en su juego tenaz. Camino las calles y veredas que me llevan a la escuela, sorteando charcos a paso tranquilo, mientras la lluvia que se hizo llovizna, me moja la cara y me trae una balada de otoño, aunque esté por llegar la primavera... Serrat, siempre Serrat...

BALADA DE OTOÑO


Llueve.
Tras los cristales,llueve, llueve.
Sobre los chopos medio deshojados,
sobre los pardos tejados,
sobre los campos, llueve.

Pintaron de gris el cielo,
y el suelo se fue abrigando de hojas.
Se fue vistiendo de otoño.

La tarde que se adormece,
parece
un niño que el viento mece
con su balada de otoño...

Una balada de otoño.
Un canto triste de melancolía
que nace al morir el día.
Una balada de otoño,
a veces como un murmullo,
y a veces como un lamento,
y a veces viento.

Llueve.
Tras los cristales llueve, llueve (etc)

Te podría contar
que está quemándose el último leño en el hogar,
que soy muy pobre hoy,
que por una sonrisa, doy
todo lo que soy,
porque estoy solo y tengo miedo...

Si tú fueses capaz
de ver los ojos tristes de un lámpara y hablar
con esa porcelana
que descubrí ayer,
y, que por un momento,
se ha vuelto mujer.
Entonces, olvidando
mi mañana y tu pasado,
volverás a mi lado.

Se va la tarde, y me deja
la queja
que mañana será vieja
de una balada de otoño...






miércoles, 16 de septiembre de 2009

Quiero




Quiero ser positiva, quiero vivir en paz, quiero alejarme de los problemas, de los malos pensamientos, de los rencores, de las mezquindades, porque es todo eso lo que nos enferma y nos acorta la vida.
Quiero disfrutar de Jo, de la bendición que son mis hijos y mi nieto, de la risa de Diego, de la incondicionalidad de mi mamá y mis hermanos, de los mates de Andrea y las reuniones de toda la familia, del café con mis amigas y esas charlas que no acaban, de mi casa, mi jardín, de los paseos por la playa y las comidas, de una interesante película, un buen libro o de perderme en mil recuerdos, de cocinar para todos los que amo, de tender la ropa al sol, de ir a la escuela y seguir sembrando, de navegar en internet y escuchar a Caetano, de intentar un nuevo idioma y jugar al rummy, de caminar nuevos senderos y seguir visitando los lugares que me quedaron en el alma, de todo lo que la vida me vaya presentando, quiero disfrutar.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Dolor

Suena con fuerza el golpe reiterado, con la fuerza de la inocencia que poco a poco se vuelve experta al esquive, al ocultamiento, al escape y la mentira. Suena fuerte la palabra hiriente, el insulto que no deja de serlo a pesar de volverse el eco insistente del rechazo o lo que es peor de la cruel y total indiferencia. Suena fuerte la realidad que me golpea, me empaña el alma y me asombra todavía... Y es la fuerza de mi impotente asombro la que intenta en vano entender el maltrato de esa joven madre que descarga a gritos y golpes el peso de sus propias desventuras en el inocente presente que lleva de su mano.

En mi diario camino , recorriendo la distancia que me llevaba al trabajo, las veía. Y no fue una ni dos, muchas han sido las mamás, nerviosas, alteradas, furiosas, agresivas, lejanas, ausentes, idas, con uno, dos o varios hijos mostrando a la vista de todos la paciencia y el amor perdidos.

Y voy, más allá del tiempo a ese lugar donde las madres dulcemente protegían los pasos de sus hijos, donde cantaban canciones de cuna y olían a pan casero y cuidaban con amor y con desvelo de esas criaturas aferradas a su mano que suave, despacito y firmemente soltaban para que caminen seguras en la libertad del amor…

Y pienso en ellos, en esos niños que pronto caminarán en el patio de la escuela a mi lado, con paso ágil, mirada hostil, ahogando en frente mío su violencia y enojo con la vida, y me pregunto cómo transformar su dolor, su tristeza y desamparo en risas, cuentas y poesía.


lunes, 24 de agosto de 2009

Agustina


Hablamos de los recuerdos de la infancia y casi al mismo tiempo percibimos aromas, colores, voces, lugares y personas… y ahí, en su lugar de todos los días, pequeña, movediza, atenta, ágil, experta cocinera; mi abuela Agustina. En su puesto, el cual no delegó hasta que su salud pudo más que su sentido de pertenencia, doblegó ese espíritu servicial extremo que encontraba en la elaboración de la comida para sus seres queridos el medio para expresar su amor. Y ahí se la podía ver, ágiles y arrugadas manos, haciendo el milagro cotidiano, transformando en ese ritual alquimista, no precisamente lo que tocaba en oro, sino en las más ricas comidas que mi familia y yo disfrutábamos. Tempranito, el cariño se ponía en marcha, y de esas cacerolas humeantes, a las doce en punto, surgían para delicia de los comensales, aquellos guisos de lentejas, locros, pucheros, maravillosos ñoquis de papa, zapallitos rellenos, deliciosas papas rellenas con carne picada, polentas, arroz con pollo, empanadas gallegas memorables, sin olvidar el arroz con leche, la mazamorra y los flanes y budines caseros… estoy siendo injusta al no seguir recordando la puesta en marcha de un extenso libro de recetas que la abuela nunca leyó, ella no sabía leer.
Inteligente y sumamente curiosa, de un lugar que el resto de nosotros no podía vislumbrar la abuela sacaba como de un arcón mágico, una a una sus recetas.
La abuelita, como la llamábamos, ya no está, pero sigue cocinando en sus hijas Elisa y Tonga (¿les conté que mi papá también apodó a mi mamá?) que cocina sin parar para sus nietos, especialmente para los varones que viven solos a quienes sigue mimando a través de una comida siempre oportuna.
Cocina Agustina por medio de sus nietas que heredamos su don, y que por sobre todo sentimos el infinito placer de ofrecer una comida generosa a nuestras familias.
Y sigue cocinando, incansable, en sus bisnietas Caro, Ivi y Daniela, herencia asegurada, abuelita.

sábado, 22 de agosto de 2009

Sobrenombres


Seguramente la elección de los nombres de los hijos siempre fue motivo de debates, participación familiar, acuerdos y hasta peleas conyugales y familiares. Es el nombre para toda la vida el que está en discusión y los padres buscan tomar la decisión más acertada y por qué no, lograr imponer su elección a toda costa.
Y nacen los hijos ajenos a la polémica que desataron y crecen ejerciendo el derecho de tener un nombre y una identidad.
Y es así que elegidos entre todos los nombres ellas fueron Elida y Yolanda.
La emoción del padre y la original y cariñosa comunicación con sus hijas hizo que pronto pasaran a llamarse Titi y Tuqui... y fue una segunda elección, sin debate y sin acuerdos y para siempre.
Recuerdo que en mi infancia se acostumbraba mucho a usar sobrenombres: Tony, Chicho, Pancho, Chela, Chona, China, Chiquita, Tito, Manolo, Mecha, Pocho, etc.
Estuve a punto de sufrir en carne propia el exceso de mimo de mi padre , ya que al igual que a mis hermanas, en sus conersaciones con la entonces balbuceante Cristina, mi padre me llamaba:¡Porota! Y fue la arrojada y firme intervención de mi madre la que puso el freno y la cordura y cambió lo que pudo haber sido mi triste realidad.
Muchas cosas tengo para agradecer a mi mamá, ella lo sabe, siempre se lo digo, tal vez uno de los más grandes reconocimientos sea por haber salvaguardado mi identidad, gracias ma!!!

Mensagem da minha amiga e professora de portugues, Ilonia.


Cris, parabéns e muito sucesso. Como diz o poeta Manuel Bandeira

“assim dos lábios a vida corre”, as palavras correm, a palavra dita morre e a escrita fica.

Um abraço

PD: Eu não sei publicar no blog, assim que se você quiser, publique a minha mensagem.
Prof. Ilonia Hirt.

Muito obrigada, Ilonia, gostei muito da sua mensagem, beijo

Quiero


Quiero disfrutar de Jo, de la bendición que son mis hijos y mi nieto, de la risa de Diego, de la incondicionalidad de mi mamá y mis hermanas, de los mates de Andrea y las reuniones de toda la familia, del café con mis amigas y esas charlas que no acaban, de mi casa, mi jardín, de los paseos por la playa y las comidas, de una interesante película, un buen libro o de perderme en mil recuerdos, de cocinar para todos los que amo, de tender la ropa al sol, de ir a la escuela y seguir sembrando, de navegar en internet y escuchar a Caetano, de intentar un nuevo idioma y jugar al rummy, de caminar nuevos senderos y seguir visitando los lugares que me quedaron en el alma, de todo lo que la vida me vaya presentando, quiero disfrutar.