El frío está penetrándonos en estos días... Los colores grises, negros y marrones, los olores que la combustión y el hacinamiento exhalan. Los humores de la queja, el miedo y el hastío, los sabores que buscamos en cada generosa caloría... El silencio de las calles solitarias, de las plazas y los árboles sin niños y sin pájaros...
Alli en el rincón más tibio de mi corazón el amor enciende el fuego y veo azules, rosas y amarillos y siento ese perfume que me embriaga y hay risas y alegría y en una copa de vino la felicidad compartida y el silencio es poesía en una canción de Vinicius... Y leo a Pablo Neruda
- La rama robada
- En la noche entraremos
- a robar
- una rama florida.
- Pasaremos el muro,
- en las tinieblas del jardín ajeno,
- dos sombras en la sombra.
- Aún no se fue el invierno,
- y el manzano aparece
- convertido de pronto
- en cascada de estrellas olorosas.
- En la noche entraremos
- hasta su tembloroso firmamento,
- y tus pequeñas manos y las mías
- robarán las estrellas.
- Y sigilosamente,
- a nuestra casa,
- en la noche y en la sombra,
- entrará con tus pasos
- el silencioso paso del perfume
- y con pies estrellados
- el cuerpo claro de la primavera.