Las escuché hasta el cansancio, mientras intentaba inutilmente aprender a bailar sola rock and roll, cosa que logré más adelante con la ayuda de un amigo de mi hermano.
Ahora las escucho y vuelve la imagen de mi cuarto en la casa de mi mamá, con el sol cálido de una mañana de invierno entrando por la ventana y una Cristina adolescente preparando sus carpetas para ir a la escuela Normal mientras tarareaba a voz en cuello estas canciones: