José Cirigliano. Tango en el Obelisco.
La última curda
Lastima, bandoneón,
mi corazon
tu ronca maldición maleva...
Tu lágrima de ron
me lleva
hasta el hondo bajo fondo
donde el barro se subleva.
¡Ya sé, no me digás! ¡Tenés razón!
La vida es una herida absurda,
y es todo tan fugaz
que es una curda, ¡nada más!
mi confesión.
Contame tu condena,
decime tu fracaso,
¿no ves la pena
que me ha herido?
Y hablame simplemente
de aquel amor ausente
tras un retazo del olvido.
¡Ya sé que te lastimo!
¡Ya se que te hago daño
llorando mi sermón de vino!
Pero es el viejo amor
que tiembla, bandoneón,
y busca en el licor que aturde,
la curda que al final
termine la función
corriéndole un telón al corazón.
Un poco de recuerdo y sinsabor
gotea tu rezongo lerdo.
Marea tu licor y arrea
la tropilla de la zurda
al volcar la última curda.
Cerrame el ventanal
que quema el sol
su lento caracol de sueño,
¿no ves que vengo de un país
que está de olvido, siempre gris,
tras el alcohol?...
Ovidio Cátulo González Castillo, poeta y pianista, nacido el 6 de agosto de 1906.
Tal vez su obra más difundida sea "María", con música de Aníbal Troilo. Cátulo Castillo, hacía un elemento primordial de sus letras, las rimas, las reiteraciones y cierta deliberada incoherencia en la que podrían advertirse algunas reminiscencias surrealistas. Compuso “El aguacero”, “Viejo ciego”, “Acuarelita de arrabal”, “El circo se va”, “Corazón de papel”, “La última curda”, “Aquella cantina de la ribera”, “Caminito del taller”, “Silbando”, “A Homero” y “El patio de la morocha”.
Falleció el 19 de octubre de 1975.
Falleció el 19 de octubre de 1975.
Roberto Goyeneche canta el tango "La ultima curda" acompañado por Néstor Marconi, en el teatro Opera de la ciudad de Buenos Aires.
