Seguidores

Porque quiero más día a día

Y hoy es
Mostrando entradas con la etiqueta Cultura Afroperuana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cultura Afroperuana. Mostrar todas las entradas

domingo, 18 de julio de 2010

Nicomedes Santa Cruz. "Amar nuestra diversidad y dejar atrás el racismo".

Para alcanzar una relación más libre, digna y democrática entre todas nuestras culturas, sólo nos faltan dos cosas que son como las dos caras de una misma moneda: amar nuestra diversidad y dejar atrás el racismo. 
Nicomedes Santa Cruz




El Perú es un país multicolor, el cruce de los tres grupos raciales más importantes de la Conquista de América del Sur: el español, el indígena y el africano, dio una gran cantidad de variedades raciales. Entre ellas, los mulatos quienes vivieron una historia injusta y sufrida pero que la toman como un proceso para llegar a ser lo que son, personas llenas de ritmo, alegría y sentimiento, orgullosas de sus antepasados, de su sangre, de su color, de su vida y de su inmensa fortaleza. 

Nicomedes Santa Cruz fue un mulato que expresó en forma bella y admirable lo más profundo y auténtico del llamado “folklore negro del Perú”
Nació en Lima en 1925 y falleció en Madrid  en 1992, fue  poeta, musicólogo, folclorista, periodista, cuentista y ensayista afroperuano. Es el máximo representante de la negritud en el Perú por ser el primer poeta en tratar el tema negro resaltando la importante e inequívoca participación del afroperuano en el devenir histórico nacional. 

Santa Cruz rescató la tradición decimista recopilando y fijando las décimas que circulaban oralmente.  Además, desde mediados del siglo XX,  fue el representante más importante de dicha tradición, como tal, escribió décimas y otros poemas en cantidades significativas.
Entre los años 60 y 70 Santa Cruz publicó cuatro poemarios, dos antologías y algunos cuentos : Décimas (1960), Cumanana (1964), Canto a mi Perú (1966), Ritmos negros del Perú (1971), Antología: Décimas y poemas (1971) y Rimactampu: Rimas al Rímac (1972).
Publicó un centenar de artículos en los diarios y revistas de mayor circulación en Lima (El Comercio, Caretas y Expreso) en los cuales dio a conocer las influencias de la cultura africana en las costumbres populares, la historia, los deportes, la educación, el lenguaje, el arte culinario, el baile y la religión. Estos artículos periodísticos y ensayos son un aporte sustancial al conocimiento del legado cultural afroperuano y sirvieron de vía de concienciación de la situación social del negro en el Perú y en las Américas.

En un mundo donde existían (y existen) señales de racismo no le fue fácil hacerse conocido, pero a pesar de haber sido un poeta eminentemente popular, su arte trascendió los límites de su país.
No era sólo su arte lo que llamaba la atención del público, sino su historia, sus orígenes y esa forma tan orgullosa de gritar “Soy negro, y no me compadezcas”
En Perú, el 4 de julio, el día de su nacimiento, se celebra todos los años el día de la Cultura Afroperuana .


América Latina
Mi cuate
Mi socio
Mi hermano

Aparcero

Camarado
Compañero

Mi pata

M´hijito
Paisano...

He aquí mis vecinos.

He aquí mis hermanos.

Las mismas caras latinoamericanas

de cualquier punto de America Latina:

Indoblanquinegros

Blanquinegrindios
Y negrindoblancos

Rubias bembonas

Indios barbudos
Y negros lacios

Todos se quejan:

—¡Ah, si en mi país
no hubiese tanta política...!
—¡Ah, si en mi país
no hubiera gente paleolítica...!
—¡Ah, si en mi país
no hubiese militarismo,
ni oligarquía
ni chauvinismo
ni burocracia
ni hipocresía
ni clerecía
ni antropofagia...
—¡Ah, si en mi país...

Alguien pregunta de dónde soy

(Yo no respondo lo siguiente):

Nací cerca del Cuzco

admiro a Puebla
me inspira el ron de las Antillas
canto con voz argentina
creo en Santa Rosa de Lima
y en los orishás de Bahía.

Yo no coloreé mi Continente

ni pinté verde a Brasil
amarillo Perú
roja Bolivia.

Yo no tracé líneas territoriales

separando al hermano del hermano.

Poso la frente sobre Río Grande

me afirmo pétreo sobre el Cabo de Hornos
hundo mi brazo izquierdo en el Pacífico
y sumerjo mi diestra en el Atlántico.

Por las costas de oriente y occidente

doscientas millas entro a cada Océano
sumerjo mano y mano
y así me aferro a nuestro Continente
en un abrazo Latinoamericano.