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Porque quiero más día a día

Y hoy es

jueves, 16 de diciembre de 2010

Nochebuena. Eduardo Galeano

      A familia, 1925.Tarsila do Amaral, (Brasil, 1886-1973)

Nochebuena. Eduardo Galeano

Fernando Silva dirige el hospital de niños en Managua.
En vísperas de Navidad, se quedó trabajando hasta muy tarde. Ya estaban sonando los cohetes, y empezaban los fuegos artificiales a iluminar el cielo, cuando Fernando decidió marcharse. En su casa lo esperaban para festejar.
Hizo una última recorrida por las salas, viendo si todo queda en orden, y en eso estaba cuando sintió que unos pasos lo seguían. Unos pasos de algodón; se volvió y descubrió que uno de los enfermitos le andaba atrás. En la penumbra lo reconoció. Era un niño que estaba solo. Fernando reconoció su cara ya marcada por la muerte y esos ojos que pedían disculpas o quizá pedían permiso.
Fernando se acercó y el niño lo rozó con la mano:
-Decile a... -susurró el niño-
Decile a alguien, que yo estoy aquí.




miércoles, 8 de diciembre de 2010

Tormenta de verano. Baldomero Fernández Moreno

Día agobiante, húmedo... el aire pesa, aprieta y ahoga... de pronto la atmósfera va tomando un tinte oscuro...más oscuro... Salgo al patio y miro el cielo, se hizo de noche a las tres de la tarde y las nubes grises y amenazantes gritan en mis oídos:


¿Hay ropa en la soga?, ¡a poner bajo techo los cactus! ¿Dónde está Anita?, llevala al quincho! Cerrá las ventanas de las habitaciones!....
Pero no puedo moverme ni quitar la vista de ese espectáculo de la naturaleza. Pronto el agua cae con fuerza y el viento sacude las ramas de los árboles, todo pasa demasiado rápido, mientras recuerdo y recito aquellos versos de Baldomero Fernández Moreno que aprendí hace tantos años:


Tormenta de verano

Diciembre, tarde, calor,
gran tormenta de verano.
Espesa nube de tierra,
fuga de coches y autos.
Ramas de árbol por el suelo,
grotesco rodar de bancos.
Chillona danzas de hojas
y papeles de diarios.
Alarmas en los hogares,
silbos, carreras, portazos...
Parece que va a volar
el pueblo todo en pedazos.
Han caído cuatro gotas
lo mismo que cuatro clavos.
Y el pueblo está donde estaba:
quieto, fresco, alegre, claro...

Baldomero Fernandez Moreno es un poeta argentino nacido en Buenos Aires en 1886 y fallecido en esa misma ciudad en 1950.
Hijo de comerciantes españoles, pasó parte de su infancia en Santander, a orillas del Cantábrico.
Regresó a la Argentina, se recibió de médico y a  los veintinueve años publicó su primer libro de poesía, al que siguieron luego cinco o seis publicaciones más. 

Soneto
Ya ves que no te suelto, que me ato
a tu recuerdo rubio y vaporoso,
fugitivo en la calle y silencioso,
yo, que era poderío y arrebato.

Me estiro lo que puedo; dudo y trato
de asir tu traje, por ser tuyo, hermoso;
ceñido siempre y a la vez pomposo,
tentación por aquí y allí recato.

Mírame en un café de esta plazuela
en que el tránsito al sol crepita y arde
y en la que todo, hasta un tranvía, vuela.

Pienso en ti, en tus ojos, en tu tarde...
Y me quisiera henchir como una vela
y me refugio en mi interior, cobarde.


Café in the Plaza. Eugene Segal. Pintor ruso nacido en 1967

martes, 30 de noviembre de 2010

La eñe también es gente.


"La ignoran todas las grandes lenguas del mundo y apenas tiene treinta entradas en el diccionario español, pero igual se muestra orgullosa entre la ene y la o; tal vez porque se siente única, tal vez porque secretamente sabe que no hay mejor modo de decir: compañero, añoranza, niña o cariño."
Vicente Battista

Quiero compartir este texto escrito por María Elena Walsh.

La culpa es de los gnomos que nunca quisieron ser ñomos. Culpa tienen la nieve, la niebla, los nietos, los atenienses, el unicornio. Todos evasores de la eñe. ¡Señoras, señores, compañeros, amados niños! ¡No nos dejemos arrebatar la eñe! Ya nos han birlado los signos de apertura de interrogación y admiración. Ya nos redujeron hasta la apócope. Ya nos han traducido el pochoclo. Y como éramos pocos, la abuelita informática ha parido un monstruoso # en lugar de la eñe con su gracioso peluquín, el ~. 
¿Quieren decirme qué haremos con nuestros sueños? ¿Entre la fauna en peligro de extinción figuran los ñandúes y los ñacurutuces? ¿En los pagos de Añatuya cómo cantarán Añoranzas? ¿A qué pobre barrigón fajaremos al ñudo? ¿Qué será del Año Nuevo, el tiempo de ñaupa, aquel tapado de armiño y la ñata contra el vidrio? ¿Y cómo graficaremos la más dulce consonante de la lengua guaraní? 
"La ortografía también es gente", escribió Fernando Pessoa. Y, como la gente, sufre variadas discriminaciones. Hay signos y signos, unos blancos, altos y de ojos azules, como la W o la K. Otros, pobres morochos de Hispanoamérica, como la letrita segunda, la eñe, jamás considerada por los monóculos británicos, que está en peligro de pasar al bando de los desocupados después de rendir tantos servicios y no ser precisamente una letra ñoqui. 
A barrerla, a borrarla, a sustituirla, dicen los perezosos manipuladores de las maquinitas, sólo porque la ñ da un poco de trabajo. Pereza ideológica, hubiéramos dicho en la década del setenta. Una letra española es un defecto más de los hispanos, esa raza impura formateada y escaneada también por pereza y comodidad. Nada de hondureños, salvadoreños, caribeños, panameños. ¡Impronunciables nativos! Sigamos siendo dueños de algo que nos pertenece, esa letra con caperuza, algo muy pequeño, pero menos ñoño de lo que parece. 
Algo importante, algo gente, algo alma y lengua, algo no descartable, algo propio y compartido porque así nos canta. 
No faltará quien ofrezca soluciones absurdas: escribir con nuestro inolvidable César Bruto, compinche del maestro Oski. Ninios, suenios, otonio. Fantasía inexplicable que ya fue y preferimos no reanudar, salvo que la Madre Patria retroceda y vuelva a llamarse Hispania. 
La supervivencia de esta letra nos atañe, sin distinción de sexos, credos ni programas de software. Luchemos para no añadir más leña a la hoguera dónde se debate nuestro discriminado signo.
Letra es sinónimo de carácter. ¡Avisémoslo al mundo entero por Internet! La eñe también es gente.


Extraído de Educ.ar, el portal educativo del Estado argentino

Una divertida e ingeniosa forma de protestar por la idea de eliminar la letra Ñ de los ordenadores: