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Y hoy es

jueves, 29 de julio de 2010

Patagonia Argentina


Tomé unos días de descanso en Villa La Angostura,  provincia de Neuquén,  Patagonia Argentina. Un lugar donde el paisaje deslumbra majestuosamente y se mete en el alma dejando una sensación de paz y sosiego.
Montañas nevadas, lagos azules, bosques de arrayanes, árboles de tonalidades increíbles, arroyos murmurantes...
Un paisaje que nos hace integrarnos a la tierra, a la naturaleza y nos recuerda a sus verdaderos dueños...
Un paisaje que fue territorio de los pueblos originarios y que como toda la Patagonia, les fue arrebatada con el poder de la fuerza.
Según una nota de Ailín Bullentini publicada en el diario Página 12, el documental Awka Liwen, guionado por el escritor Osvaldo Bayer, hila hechos históricos con documentos nunca revelados y la experiencia de descendientes de aquellos pobladores originarios, “los primeros desaparecidos de la historia argentina que, por primera vez, expresan sus experiencias y su forma de ver a la sociedad que los excluye y los excluyó siempre. Es la voz de ellos”.
La película cuenta con la declaración de interés por la Presidencia de la Nación y será distribuida como material áulico en todas las escuelas del país (todavía no me consta).
La dirección del proyecto estuvo a cargo de los directores Kristina Hilles cineasta alemana y Mariano Aiello cineasta y abogado argentino
El trabajo muestra el  lugar que “los ideólogos de la Independencia” les dieron a los pueblos originarios asentados en Argentina mucho antes de que ésta fuera un país; su exterminio y el robo de las tierras comunitarias donde vivieron, implementado desde la Campaña del Desierto y otros operativos similares; el restablecimiento de la esclavitud, medio siglo después de su eliminación con la Asamblea del año XIII, cuyas víctimas ya no fueron los negros de Africa sino los aborígenes que sobrevivieron a la matanza.
“Es hora de revisar las cosas. Nadie nunca lo dijo, pero fue un genocidio. El primero del país”, consideró el escritor en referencia al violento racismo que sufrieron los pueblos originarios en manos de los que, hasta hoy, son los próceres enarbolados de la patria.
Awka Liwen  en idioma Mapuche significa "Rebelde amanecer".   
Este es el trailer del documental


Rubén Patagonia es un músico folclórico argentino de origen tehuelche y un defensor incansable de las causas de los pueblos originarios argentinos.

domingo, 18 de julio de 2010

Nicomedes Santa Cruz. "Amar nuestra diversidad y dejar atrás el racismo".

Para alcanzar una relación más libre, digna y democrática entre todas nuestras culturas, sólo nos faltan dos cosas que son como las dos caras de una misma moneda: amar nuestra diversidad y dejar atrás el racismo. 
Nicomedes Santa Cruz




El Perú es un país multicolor, el cruce de los tres grupos raciales más importantes de la Conquista de América del Sur: el español, el indígena y el africano, dio una gran cantidad de variedades raciales. Entre ellas, los mulatos quienes vivieron una historia injusta y sufrida pero que la toman como un proceso para llegar a ser lo que son, personas llenas de ritmo, alegría y sentimiento, orgullosas de sus antepasados, de su sangre, de su color, de su vida y de su inmensa fortaleza. 

Nicomedes Santa Cruz fue un mulato que expresó en forma bella y admirable lo más profundo y auténtico del llamado “folklore negro del Perú”
Nació en Lima en 1925 y falleció en Madrid  en 1992, fue  poeta, musicólogo, folclorista, periodista, cuentista y ensayista afroperuano. Es el máximo representante de la negritud en el Perú por ser el primer poeta en tratar el tema negro resaltando la importante e inequívoca participación del afroperuano en el devenir histórico nacional. 

Santa Cruz rescató la tradición decimista recopilando y fijando las décimas que circulaban oralmente.  Además, desde mediados del siglo XX,  fue el representante más importante de dicha tradición, como tal, escribió décimas y otros poemas en cantidades significativas.
Entre los años 60 y 70 Santa Cruz publicó cuatro poemarios, dos antologías y algunos cuentos : Décimas (1960), Cumanana (1964), Canto a mi Perú (1966), Ritmos negros del Perú (1971), Antología: Décimas y poemas (1971) y Rimactampu: Rimas al Rímac (1972).
Publicó un centenar de artículos en los diarios y revistas de mayor circulación en Lima (El Comercio, Caretas y Expreso) en los cuales dio a conocer las influencias de la cultura africana en las costumbres populares, la historia, los deportes, la educación, el lenguaje, el arte culinario, el baile y la religión. Estos artículos periodísticos y ensayos son un aporte sustancial al conocimiento del legado cultural afroperuano y sirvieron de vía de concienciación de la situación social del negro en el Perú y en las Américas.

En un mundo donde existían (y existen) señales de racismo no le fue fácil hacerse conocido, pero a pesar de haber sido un poeta eminentemente popular, su arte trascendió los límites de su país.
No era sólo su arte lo que llamaba la atención del público, sino su historia, sus orígenes y esa forma tan orgullosa de gritar “Soy negro, y no me compadezcas”
En Perú, el 4 de julio, el día de su nacimiento, se celebra todos los años el día de la Cultura Afroperuana .


América Latina
Mi cuate
Mi socio
Mi hermano

Aparcero

Camarado
Compañero

Mi pata

M´hijito
Paisano...

He aquí mis vecinos.

He aquí mis hermanos.

Las mismas caras latinoamericanas

de cualquier punto de America Latina:

Indoblanquinegros

Blanquinegrindios
Y negrindoblancos

Rubias bembonas

Indios barbudos
Y negros lacios

Todos se quejan:

—¡Ah, si en mi país
no hubiese tanta política...!
—¡Ah, si en mi país
no hubiera gente paleolítica...!
—¡Ah, si en mi país
no hubiese militarismo,
ni oligarquía
ni chauvinismo
ni burocracia
ni hipocresía
ni clerecía
ni antropofagia...
—¡Ah, si en mi país...

Alguien pregunta de dónde soy

(Yo no respondo lo siguiente):

Nací cerca del Cuzco

admiro a Puebla
me inspira el ron de las Antillas
canto con voz argentina
creo en Santa Rosa de Lima
y en los orishás de Bahía.

Yo no coloreé mi Continente

ni pinté verde a Brasil
amarillo Perú
roja Bolivia.

Yo no tracé líneas territoriales

separando al hermano del hermano.

Poso la frente sobre Río Grande

me afirmo pétreo sobre el Cabo de Hornos
hundo mi brazo izquierdo en el Pacífico
y sumerjo mi diestra en el Atlántico.

Por las costas de oriente y occidente

doscientas millas entro a cada Océano
sumerjo mano y mano
y así me aferro a nuestro Continente
en un abrazo Latinoamericano.





sábado, 10 de julio de 2010

La basura, nuestra parte más social.



Me gustó mucho este cuento de Luis F. Veríssimo que narra una historia en la que el acercamiento entre dos personas se produce de un modo impensado y donde se muestra como en la basura que desechamos dejamos parte de nuestra vida y bien podríamos agregar : "Dime qué basura tiras y te diré quien eres". Lo copié en portugués y en español, disfruten de él y cuidado con lo que vocês botam ao lixo!.

 Lixo
de Luis Fernando Veríssimo
Encontram-se na área de serviço. Cada um com seu pacote de lixo. É a primeira vez que se falam.
- Bom dia...
- Bom dia.
- A senhora é do 610.
- E o senhor do 612
- É.
- Eu ainda não lhe conhecia pessoalmente...
- Pois é...
- Desculpe a minha indiscrição, mas tenho visto o seu lixo...
- O meu quê?
- O seu lixo.
- Ah...
- Reparei que nunca é muito. Sua família deve ser pequena...
- Na verdade sou só eu.
- Mmmm. Notei também que o senhor usa muito comida em lata.
- É que eu tenho que fazer minha própria comida. E como não sei cozinhar...
- Entendo.
- A senhora também...
- Me chame de você.
- Você também perdoe a minha indiscrição, mas tenho visto alguns restos de comida em seu lixo. Champignons, coisas assim...
- É que eu gosto muito de cozinhar. Fazer pratos diferentes. Mas, como moro sozinha, às vezes sobra...
- A senhora... Você não tem família?
- Tenho, mas não aqui.
- No Espírito Santo.
- Como é que você sabe?
- Vejo uns envelopes no seu lixo. Do Espírito Santo.
- É. Mamãe escreve todas as semanas.
- Ela é professora?
- Isso é incrível! Como foi que você adivinhou?
- Pela letra no envelope. Achei que era letra de professora.
- O senhor não recebe muitas cartas. A julgar pelo seu lixo.
- Pois é...
- No outro dia tinha um envelope de telegrama amassado.
- É.
- Más notícias?
- Meu pai. Morreu.
- Sinto muito.
- Ele já estava bem velhinho. Lá no Sul. Há tempos não nos víamos.
- Foi por isso que você recomeçou a fumar?
- Como é que você sabe?
- De um dia para o outro começaram a aparecer carteiras de cigarro amassadas no seu lixo.
- É verdade. Mas consegui parar outra vez.
- Eu, graças a Deus, nunca fumei.
- Eu sei. Mas tenho visto uns vidrinhos de comprimido no seu lixo...
- Tranqüilizantes. Foi uma fase. Já passou.
- Você brigou com o namorado, certo?
- Isso você também descobriu no lixo?
- Primeiro o buquê de flores, com o cartãozinho, jogado fora. Depois, muito lenço de papel.
- É, chorei bastante, mas já passou.
- Mas hoje ainda tem uns lencinhos...
- É que eu estou com um pouco de coriza.
- Ah.
- Vejo muita revista de palavras cruzadas no seu lixo.
- É. Sim. Bem. Eu fico muito em casa. Não saio muito. Sabe como é.
- Namorada?
- Não.
- Mas há uns dias tinha uma fotografia de mulher no seu lixo. Até bonitinha.
- Eu estava limpando umas gavetas. Coisa antiga.
- Você não rasgou a fotografia. Isso significa que, no fundo, você quer que ela volte.
- Você já está analisando o meu lixo!
- Não posso negar que o seu lixo me interessou.
- Engraçado. Quando examinei o seu lixo, decidi que gostaria de conhecê-la. Acho que foi a poesia.
- Não! Você viu meus poemas?
- Vi e gostei muito.
- Mas são muito ruins!
- Se você achasse eles ruins mesmo, teria rasgado. Eles só estavam dobrados.
- Se eu soubesse que você ia ler...
- Só não fiquei com eles porque, afinal, estaria roubando. Se bem que, não sei: o lixo da pessoa ainda é propriedade dela?
- Acho que não. Lixo é domínio público.
- Você tem razão. Através do lixo, o particular se torna público. O que sobra da nossa vida privada se integra com a sobra dos outros. O lixo é comunitário. É a nossa parte mais social. Será isso?
- Bom, aí você já está indo fundo demais no lixo. Acho que...
- Ontem, no seu lixo...
- O quê?
- Me enganei, ou eram cascas de camarão?
- Acertou. Comprei uns camarões graúdos e descasquei.
- Eu adoro camarão.
- Descasquei, mas ainda não comi. Quem sabe a gente pode...
- Jantar juntos?
- É.
- Não quero dar trabalho.
- Trabalho nenhum.
- Vai sujar a sua cozinha?
- Nada. Num instante se limpa tudo e põe os restos fora.
- No seu lixo ou no meu?






Basura
de Luis Fernando Veríssimo


Se encuentran en el área de servicio. Cada uno con su bolsa de basura. Es la primera vez que se hablan.
- Buenos días...
- Buenos días.
- La señora es del 610
- Y, el señor del 612
- Sí.
- Yo aún no lo conocía personalmente...
- De hecho...
- Disculpe mi atrevimiento, pero he visto su basura...
- ¿Mi qué?
- Su basura.
- Ah...
- Me he dado cuenta que nunca es mucha. Su familia debe ser pequeña...
- En realidad sólo soy yo.
- Mmmmmm. Me di cuenta también que usted usa mucha comida enlatada.
- Es que yo tengo que hacer mi propia comida. Y como no sé cocinar.
- Entiendo.
- Y usted también...
- Puede tutearme.
- También perdone mi atrevimiento, pero he visto algunos restos de comida en su basura. Champiñones, cosas así...
- Es que me gusta mucho cocinar. Hacer platos diferentes. Pero como vivo sola, a veces sobra...
- Usted... ¿Tú no tienes familia?
- Tengo, pero no son de aquí.
- Son de Espírito Santo.
- ¿Cómo lo sabe?
- Veo unos sobres en su basura. De Espírito Santo.
- Claro. Mi madre me escribe todas las semanas.
- ¿Ella es profesora?
- ¡Esto es increíble! ¿Cómo adivinó?
- Por la letra del sobre. Pensé que era letra de profesora.
- Usted no recibe muchas cartas. A juzgar por su basura.
- Así es.
- Pero, el otro día tenía un sobre de telegrama arrugado.
- Así fue.
- ¿Malas noticias?
- Mi padre. Murió.
- Lo siento mucho.
- Él ya estaba viejito. Allá en el Sur. Hacía mucho tiempo que no nos veíamos.
- ¿Fue por eso que volviste a fumar?
- ¿Cómo es que sabes?
- De un día para otro comenzaron a aparecer paquetes de cigarrillos arrugados en su basura.
- Es cierto. Pero conseguí dejarlo de nuevo.
- Yo, gracias a Dios, nunca fumé.
- Ya lo sé. Pero he visto unos vidriecitos de pastillas en su basura...
- Tranquilizantes. Fue una fase. Ya pasó.
- ¿Peleaste con tu pololo, no es verdad?
- ¿Eso, también lo descubriste en la basura?
- Primero el buqué de flores, con la tarjetita, tirado en la basura. Después, muchos pañuelitos de papel.
- Es que lloré mucho, pero ya pasó.
- Pero incluso hoy vi unos pañuelitos...
- Es que estoy un poquito resfriada.
- Ah.
- Veo muchos crucigramas en tu basura.
- Claro. Sí. Bien. Me quedo solo en casa. No salgo mucho. Tú me entiendes.
- ¿Polola?
- No.
- Pero hace unos días tenías una fotografía de una mujer en tu basura. Parecía bonita.
- Estuve limpiando unos cajones. Cosa del pasado.
- No rasgaste la foto. Eso significa que, en el fondo, tú quieres que ella vuelva.
- ¡Tú estás analizando mi basura!
- No puedo negar que tu basura me interesó.
- Qué divertido. Cuando escudriñé tu basura, decidí que quería conocerte. Creo que fue la poesía.
- ¡No! ¿Viste mis poemas?
- Vi y me gustaron mucho.
- Pero, ¡si son tan malos!
- Si tú creías que eran realmente malos, los habrías rasgado. Y sólo estaban doblados.
- Si yo supiera que los ibas a leer...
- Sólo no los guardé porque, al final, los estaría robando. Si bien que, no sé: ¿la basura de la persona aún es propiedad de ella?
- Creo que no. Basura es de dominio público.
- Tienes razón. A través de la basura, lo particular se vuelve público. Lo que sobra de nuestra vida privada se integra con las sobras de los demás. La basura es comunitaria. Es nuestra parte más social. ¿Esto será así?
- Bueno, ahí estás yendo harto lejos con la basura. Creo que...
- Ayer, en tu basura...
- ¿Qué?
- ¿Me equivoqué o eran cáscaras de camarón?
- Acertaste. Compré unos camarones enormes y los descasqué.
- ¡Me encantan los camarones!
- Los descasqué, pero aún no los comí. Quien sabe, tal vez podamos...
- ¿Cenar juntos?
- Por qué no.
- No quiero darte trabajo.
- No es ningún trabajo.
- Pero vas a ensuciar tu cocina.
- Tonterías. En un instante limpio todo y pongo los restos en la basura.
- ¿En tu basura o en la mía?



Basura, título original "Lixo", cuento de Luis Fernando Veríssimo, incluido en su libro de crónicas y cuentos O Analista de Bagé 



Luis Fernando Veríssimo, hijo del escritor Érico Veríssimo, nació en 1936, en Rio Grande do Sul. Escritor y periodista, es considerado uno de los creadores más originales del circuito literario brasileño, gracias a su humor e ironía que constituyen su marca registrada. Colabora regularmente con los diarios O Estado de São Paulo, Folha de São Paulo, Jornal do Brasil y O Globo, así como en revistas y televisión.
Una de sus obras más reconocida por el público fue O Analista de Bagé, colección de crónicas de corte citadino. Así como también las obras Comédias da Vida Privada, llevadas después a la televisión; Comédias da Vida Pública y Gula - O Clube dos Anjos, título que formó parte de la colección latinoamericana Plenos Pecados.